La caída del cabello es uno de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología. Sin embargo, no todas las caídas capilares son iguales: algunas son temporales, otras crónicas, y en ocasiones pueden indicar un desequilibrio hormonal, nutricional o asociarse a otras enfermedades.
Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental identificar la causa exacta. A continuación.
Te explicamos los 4 pasos básicos para evaluar correctamente una caída capilar.

1. Anamnesis: conocer la historia del paciente
El primer paso es la anamnesis, es decir, una conversación detallada con el paciente para recopilar información sobre:
- Cuándo comenzó la caída.
- Cómo ha evolucionado con el tiempo.
- Si existe picor, dolor u otros síntomas asociados.
- Antecedentes médicos de otras enfermedades
- Antecedentes familiares de alopecia.
- Estrés reciente, cambios hormonales o pérdida de peso.
- Uso de fármacos o suplementos.
Esta información permite sospechar posibles causas y orientar el diagnóstico hacia una alopecia androgénica, efluvio telógeno, alopecia areata, u otras alopecias menos frecuentes.

2. Exploración física del cuero cabelludo
A continuación, el dermatólogo realiza una exploración visual minuciosa del cuero cabelludo, valorando aspectos como:
- La densidad del cabello.
- El grosor del tallo piloso.
- La presencia de inflamación, descamación u otras alteraciones.
- La distribución de la pérdida capilar.
Este examen clínico permite distinguir entre una caída difusa o localizada, y detectar posibles signos de enfermedades inflamatorias o cicatriciales.
3. Tricoscopia o exploración con dermatoscopio
La tricoscopia es una técnica no invasiva que utiliza un dermatoscopio, un dispositivo que amplía y muestra estructuras invisibles a simple vista.
Gracias a ella, podemos observar los folículos pilosos, detectando signos precoces de alopecia o de inflamación, permitiendo un diagnóstico más preciso y temprano.
Es una herramienta esencial para identificar patrones característicos de cada tipo de caída capilar y diferenciar, por ejemplo, entre alopecia androgénica y una alopecia cicatricial.
4. Analítica sanguínea y pruebas complementarias

En la mayoría de los casos se recomienda realizar una analítica completa, de cara a descartar déficits nutricionales o desequilibrios hormonales que puedan influir en la salud capilar.
En algunos casos específicos, el dermatólogo puede solicitar otras pruebas adicionales, como:
- Biopsia del cuero cabelludo, para estudiar al microscopio el tejido del cuero cabelludo.
- Microscopía de cabellos, para analizar entre otros la etapa del ciclo de crecimiento en que se encuentran.
- Ecografía cutánea, para caracterizar mejor algunas alopecias inflamatorias.
Diagnóstico preciso, tratamiento personalizado
Una evaluación completa y ordenada es la base del éxito terapéutico.
Conocer la causa exacta de la caída capilar permite seleccionar el tratamiento más adecuado, desde tratamientos médicos con fármacos en lociones u orales, suplementos nutricionales u otros procedimientos como el PRP o la mesoterapia con fármacos.
En el Instituto de Medicina y Dermatología Avanzada (IMDA), nuestros dermatólogos expertos en tricoscopia y medicina capilar te acompañarán durante todo el proceso diagnóstico y terapéutico, con un enfoque integral y personalizado.
Si notas una caída de cabello persistente o cambios en la densidad capilar, pide cita con tu dermatólogo en IMDA Madrid. La evaluación temprana marca la diferencia.