Queloides y cicatrices hipertróficas: diferencias, causas y tratamientos

No todas las cicatrices evolucionan de la misma manera. Algunas se vuelven prácticamente planas y poco visibles con el paso del tiempo, mientras que otras permanecen elevadas, endurecidas o enrojecidas y pueden producir picor, dolor o incluso limitar el movimiento.

Los queloides y las cicatrices hipertróficas son dos tipos de cicatrización patológica que pueden aparecer después de una herida, una cirugía, una quemadura, un piercing o incluso algunas lesiones inflamatorias de la piel.

Aunque pueden parecerse, un queloide y una cicatriz hipertrófica no son lo mismo. Saber diferenciarlos es importante porque su evolución, su pronóstico y el tratamiento más adecuado pueden ser diferentes.


¿Qué son las cicatrices hipertróficas y los queloides?

Cuando la piel sufre una lesión, el organismo pone en marcha un complejo proceso de reparación. Durante la cicatrización se produce colágeno y otros componentes que permiten reconstruir el tejido dañado.

Normalmente, este proceso se regula progresivamente y termina dando lugar a una cicatriz que, con el tiempo, se vuelve más plana y menos visible.

En determinadas personas, sin embargo, la producción de tejido cicatricial es excesiva o se prolonga más de lo necesario. Como consecuencia, la cicatriz puede hacerse gruesa, dura y elevada.

Cuando esto ocurre podemos encontrarnos ante una cicatriz hipertrófica o un queloide.


¿Cuál es la diferencia entre un queloide y una cicatriz hipertrófica?

Queloides y cicatrices hipertróficas: diferencias

La característica que mejor permite diferenciarlos es la relación de la cicatriz con los límites de la herida original.

Además, durante las primeras semanas puede no ser sencillo distinguirlos, ya que ambos pueden presentar enrojecimiento, elevación, dureza y picor.

 ¿Qué es una cicatriz hipertrófica?

La cicatriz hipertrófica permanece dentro de los límites de la lesión original.

Puede ser elevada, roja, dura y producir picor, pero no se extiende sobre la piel sana que rodeaba la herida. Es especialmente frecuente en zonas sometidas a tensión o alrededor de las articulaciones.

Una característica favorable es que muchas cicatrices hipertróficas tienden a aplanarse progresivamente de forma espontánea. Este proceso puede ser lento y prolongarse durante uno o dos años.

 ¿Qué es un queloide?

El queloide crece más allá de los límites de la herida original, extendiéndose sobre piel que inicialmente no estaba lesionada.

Puede presentarse como una lesión elevada, firme o dura y brillante, de color rosado, rojizo o violáceo. Algunas localizaciones son especialmente frecuentes, como el esternón, los hombros, la parte alta de la espalda y los lóbulos de las orejas.

Los queloides pueden producir picor, dolor, sensibilidad o molestias y tienen tendencia a persistir y, en algunos casos, a seguir creciendo.

A diferencia de muchas cicatrices hipertróficas, los queloides no suelen desaparecer espontáneamente y presentan una mayor tendencia a recurrir después del tratamiento.

Son más frecuentes en personas con antecedentes familiares y en personas con piel más pigmentada, y aparecen con mayor frecuencia en la adolescencia y juventud.

Por eso, una cicatriz que continúa creciendo meses después de una herida, cirugía, piercing o proceso inflamatorio merece una valoración dermatológica.


¿Por qué aparecen los queloides y las cicatrices hipertróficas?

La formación de estas cicatrices depende de múltiples factores. Existe una predisposición individual, incluida una posible predisposición genética, pero también influyen las características de la lesión, la tensión sobre la herida y la evolución del proceso de cicatrización.

Pueden aparecer después de:

  • Cirugías
  • Traumatismos
  • Quemaduras
  • Piercings
  • Vacunaciones o inyecciones
  • Procesos inflamatorios de la piel
  • Algunas lesiones de acné

En personas predispuestas, incluso una lesión relativamente pequeña puede desencadenar una respuesta de cicatrización excesiva.

Por este motivo, las personas que ya han desarrollado un queloide deberían comunicarlo antes de someterse a una nueva cirugía, piercing u otro procedimiento que pueda producir una lesión cutánea.


¿Los queloides desaparecen solos?

En general, los queloides tienen una capacidad mucho menor de mejorar espontáneamente que las cicatrices hipertróficas.

Mientras que muchas cicatrices hipertróficas se aplanan progresivamente durante uno o dos años, los queloides suelen persistir y pueden continuar creciendo.

Esto no significa que no puedan mejorar con tratamiento. Dependiendo de sus características, es posible reducir su volumen, dureza, enrojecimiento y síntomas como el picor o el dolor.

El objetivo del tratamiento es, por tanto, controlar la cicatriz y mejorarla, teniendo en cuenta que no siempre es posible eliminarla completamente y que existe riesgo de recurrencia.


¿Cómo se tratan los queloides y las cicatrices hipertróficas?

Cómo se tratan los queloides y las cicatrices hipertróficas

No existe un único tratamiento que funcione igual para todas las cicatrices.

La elección depende del tipo de cicatriz, su tamaño, localización, antigüedad, síntomas, evolución y tratamientos realizados previamente. Además, en muchos casos se obtienen mejores resultados combinando diferentes estrategias.

Silicona: una opción de primera línea

Los geles y láminas o apósitos de silicona se utilizan ampliamente tanto para prevenir como para tratar cicatrices hipertróficas y queloides, especialmente cuando se comienza el tratamiento en fases relativamente tempranas.

La silicona puede ayudar a mejorar progresivamente el grosor, el enrojecimiento y la elasticidad de la cicatriz, además de reducir síntomas como el picor. Para que sea eficaz es fundamental utilizarla de forma constante, a diario durante varias horas al día y durante varios meses, siguiendo las indicaciones del profesional.

Tratamientos médicos

En consulta, podemos realizar diferentes técnicas y tratamientos que pueden ayudar a mejorar el aspecto y la evolución de la cicatriz.

  • Infiltraciones: múltiples tratamientos pueden administrarse inyectánndolos directamente sobre el tejido cicatricial. La elección del tratamiento dependerá del tipo de cicatriz, su evolución o su localización, entre otros factores.
  • Crioterapia: consiste en la aplicación en consulta de frío intenso y controlado, para provocar una destrucción de parte del tejido cicatricial. Habitualmente se combina con otros tratamientos.
  • Láser: estos dispositivos pueden emplearse para mejorar diferentes características de las cicatrices, como el enrojecimiento, el grosor, la textura o la elasticidad. Además, algunos láseres pueden utilizarse para facilitar la administración de otros tratamientos en crema y mejorar su penetración. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los láseres actúan de la misma manera, y la elección depende del aspecto que predomine en cada cicatriz.

Cirugía: ¿cuándo puede ser necesaria?

En determinados casos puede plantearse la extirpación quirúrgica de una cicatriz patológica. Sin embargo, los queloides requieren una consideración especial: extirpar un queloide sin asociar otras medidas tiene un riesgo elevado de recurrencia.

Por este motivo, la cirugía se reserva para casos cuidadosamente seleccionados, y dentro de una estrategia más amplia destinada a disminuir la posibilidad de que el queloide vuelva a aparecer.


¿Se pueden combinar diferentes tratamientos?

Sí. De hecho, los tratamientos combinados desempeñan un papel importante en el manejo de las cicatrices patológicas.

Una misma cicatriz puede necesitar diferentes estrategias para conseguir objetivos distintos: reducir su volumen, controlar el enrojecimiento, mejorar la textura, aliviar el picor o disminuir el riesgo de que vuelva a crecer.

El tratamiento debe adaptarse a la evolución de la cicatriz y puede modificarse si la respuesta obtenida no es la esperada.


¿Se pueden prevenir los queloides?

No siempre es posible prevenirlos, especialmente cuando existe una predisposición individual. Sin embargo, conocer este riesgo permite tomar algunas precauciones.

Las personas que ya han desarrollado un queloide deberían informar de ello antes de realizarse una cirugía, un piercing u otro procedimiento que pueda producir una nueva lesión.

En personas con alto riesgo también puede ser recomendable evitar procedimientos estéticos o electivos que produzcan una lesión innecesaria en la piel.

Cuando existe una herida quirúrgica, determinadas medidas posteriores, como la silicona o las infiltraciones en casos seleccionados, pueden ayudar a reducir el riesgo de una cicatrización patológica.


¿Cuándo debería consultar por una cicatriz?

No es necesario esperar a que una cicatriz sea muy grande para solicitar una valoración dermatológica.

Es recomendable consultar si una cicatriz:

  • comienza a crecer progresivamente;
  • se vuelve elevada, dura o muy roja;
  • produce picor, dolor o sensibilidad;
  • limita el movimiento;
  • aparece después de un piercing o una cirugía y evoluciona de forma anormal;
  • no mejora con las medidas habituales;
  • o existe antecedente personal de queloides y se va a realizar un nuevo procedimiento.

Una valoración relativamente temprana puede ser especialmente útil porque permite determinar si estamos ante una cicatriz hipertrófica, un queloide u otro tipo de lesión y plantear el tratamiento más adecuado.


Tratamiento personalizado de queloides y cicatrices hipertróficas

El tratamiento de una cicatriz patológica no consiste simplemente en intentar “borrarla”. Antes es necesario determinar qué tipo de cicatriz es, cómo está evolucionando y qué características queremos mejorar.

La dermatología médica, las infiltraciones, el láser y la cirugía pueden desempeñar diferentes papeles dentro del tratamiento, y en muchos pacientes la combinación de varias estrategias permite obtener mejores resultados que una única técnica.

En IMDA contamos con especialistas en Dermatología médica, quirúrgica y estética, y disponemos de diferentes tecnologías que nos permiten valorar de forma individual cada cicatriz y plantear un tratamiento adaptado a sus características.

Si tienes una cicatriz que ha crecido, se ha endurecido, produce picor o dolor, o simplemente te preocupa su aspecto, puedes solicitar una cita para valoración dermatológica con nuestro equipo.


Preguntas frecuentes sobre queloides y cicatrices hipertróficas

 ¿Un queloide y una cicatriz hipertrófica son lo mismo?

No. La cicatriz hipertrófica permanece dentro de los límites de la herida original, mientras que el queloide crece más allá de esos límites y puede extenderse sobre la piel sana.

 ¿Un queloide puede desaparecer solo?

Es poco frecuente. Muchas cicatrices hipertróficas se aplanan progresivamente durante uno o dos años, mientras que los queloides suelen persistir y pueden continuar creciendo.

 ¿Se puede eliminar un queloide con cirugía?

En determinados casos muy seleccionados puede extirparse, pero la cirugía aislada presenta un riesgo elevado de recurrencia. Por eso, cuando se realiza, suele formar parte de un tratamiento combinado destinado a reducir la posibilidad de que vuelva a aparecer.

 ¿El láser sirve para tratar los queloides?

Sí. Determinados láseres pueden mejorar características concretas de los queloides y las cicatrices hipertróficas, como el enrojecimiento, el grosor o la textura. El tipo de láser y la pauta dependen de las características de cada cicatriz.

 ¿Cuánto tarda en mejorar una cicatriz hipertrófica?

La maduración de una cicatriz es lenta y puede prolongarse durante meses. Muchas cicatrices hipertróficas se aplanan progresivamente, a menudo a lo largo de uno o dos años, aunque la evolución varía entre pacientes.

 ¿Cuál es el mejor tratamiento para un queloide?

No existe un tratamiento único que sea el mejor para todos los queloides. Los apósitos y geles de silicona, las infiltraciones, la crioterapia, determinados láseres y, en casos seleccionados, la cirugía, pueden formar parte del tratamiento. Con frecuencia es necesario combinar varias estrategias.