El resurfacing con láser fraccionado ablativo de CO₂ es uno de los tratamientos más eficaces para rejuvenecer la piel y mejorar su textura. En IMDA lo empleamos para tratar arrugas finas, cicatrices, manchas y pérdida de firmeza, estimulando la producción de colágeno y renovando las capas de la piel de forma controlada.



¿Cómo actúa el láser CO₂ fraccionado?
El láser genera microcolumnas de calor en la piel, en profundidad, que una regeneración intensa y estimulan la formación de colágeno. Este proceso mejora notablemente el aspecto y la textura de la piel, logrando un efecto rejuvenecedor natural y progresivo.

Durante y después del tratamiento
Antes del procedimiento, aplicamos anestesia tópica para minimizar las molestias, aunque, en algunos tratamientos más agresivos, optamos por usar anestesia local. Durante la sesión, pueden notarse molestias moderadas, pero tolerables. Tras el tratamiento, la piel presenta enrojecimiento y exudación leves. Es fundamental seguir las indicaciones de tu dermatólogo, especialmente en cuanto a protección solar y cuidados tópicos para optimizar la regeneración de la piel y mejorar tu confort en los primeros días.
Evolución y resultados
Primeros días
Durante los primeros 3-5 días, la piel puede estar enrojecida y con leve inflamación, y es habitual percibir ligeras molestias, que recuerdan a las que aparecen tras una quemadura solar. En la primera semana la piel muestra un tono bronceado y con pequeñas costras que no deben retirarse: es parte de la regeneración y renovación naturales de la piel. También es normal que pueda apreciarse un punteado en la superficie de la piel, que se corresponde con las columnas de calor generadas, y se atenúa progresivamente.


Semanas siguientes
En las semanas posteriores, el tono se va igualando y se aprecia una piel más suave, firme y luminosa. Los resultados se mantienen y mejoran progresivamente en los meses siguientes, gracias al aumento de colágeno.
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