La glándula tiroides produce hormonas que regulan el metabolismo y otras funciones vitales del organismo. Se sitúa en la parte frontal del cuello, justo encima de las clavícula. Tiene forma de mariposa y está compuesta por dos lóbulos unidos por una estructura llamada istmo.
La mejor prueba para evaluar su estructura es la ecografía tiroidea. Se trata de un examen no invasivo que utiliza ondas de ultrasonido para generar imágenes de la glándula. Este procedimiento es además seguro, indoloro y no utiliza radiación, lo que lo convierte en una herramienta ideal.
¿Cuáles son las indicaciones más frecuentes?
Entre los usos más comunes de la ecografía de tiroides se incluyen:
Diagnóstico
Determinar si un bulto en el cuello proviene de la tiroides o de una estructura cercana.
Evaluación
Evaluar nódulos tiroideos y diferenciar entre nódulos benignos o aquellos que requieren punción.
Detección
Detectar nódulos adicionales no palpables durante el examen físico.
Control
Controlar el crecimiento de nódulos ya conocidos con el tiempo.
¿Cómo se realiza el estudio?
No se requiere una preparación especial. Se recomienda acudir con ropa cómoda y sin joyas en la zona del cuello.
Durante el examen, el paciente se recuesta boca arriba en una camilla, posiblemente con una almohada debajo de los hombros para facilitar el acceso a la glándula. El profesional aplica gel sobre la piel del cuello y desliza el transductor suavemente para obtener imágenes detalladas.
Además en IMDA contamos con un especialista en Endocrinología, el Dr. Fernando Hernández, que además de poder realizar la ecografía puede interpretar los resultados en el contexto clínico, por ejemplo junto con la historia de síntomas del paciente o su análisis de sangre.